Imagina que estás en tu cama revisando Instagram cuando te encuentras con las historias de ese blogger con un abdomen más duro que el lavadero que tienes en el cuarto de lavado, la siguiente historia es una blogger tomando el sol en el caribe con un traje de baño que deja ver su booty que es más redondo que los Cheetos de bolita que te comiste antes de llegar a tu casa y por último, te encuentras con las historias de alguien que dice que si eres gorda(o) no mereces estas en la portada de una revista.

Bajas la mirada y ves esa llantita que escondes detrás de tu pantalón, tocas tus cachetes que delatan esos kilitos que has subido y lo primero que sientes es culpa (por esos taquitos que te comiste el fin de semana), vergüenza (de publicar una foto en la que se te note tu panza) y coraje porque, no importa cuánto te esfuerces, no logras bajar lo que subiste en diciembre. ¿Lo estás imaginando o te pareció familiar?

Esta idea del “cuerpo ideal” es algo que nos ha atormentado desde siempre. Nos han enseñado que ser delgado es lo correcto, lo bello, lo atractivo; y que ser gordo es sinónimo de ser fea(o), que eres inferior, significa que la gente puede DEBE burlarse de ti, decirte qué ropa puedes o no utilizar y hacerte sentir menos. Ponderamos el cuerpo delgado sobre el gordo tanto como ponderan al hombre sobre la mujer.

Para el mes de octubre del año pasado, la revista Cosmopolitan decidió poner a la modelo Tess Holliday en su portada. Cuando vi la portada no veía más que a una mujer que me decía: ni tu peso, ni tu ropa, ni la opinión de los demás debe definir el amor que sientas hacia ti mismo. Días después la noticia llegó a Facebook y encontré cientos publicaciones de gente que argumentaba por qué Tess no debía estar en esa portada. Argumentos tan desinformados y tan carentes de empatía como: están promoviendo la obesidad. Yo pensé “ah chinga”.

¿Entonces esa gente también piensa que Yalitza Aparicio en la portada de Vogue México dice que NO ser indígena está mal? ¿o que Valentina Sampaio en la portada de Vogue Paris dicta que NO ser trans es malo? ¿o que Gigi Hadid en la campaña de Prada nos incita a tirar nuestra ropa de Inditex porque no debemos utilizar más que prendas diseñadas por Miuccia Prada?

Criticar lo que desconocemos, lo que nos es ajeno, lo que es diferente, lo que no nos afecta o, incluso, los que nos afecta (con tal de intentar encajar) es mu fácil, pero ¿por qué no resulta igual de sencillo aceptar a alguien sin importar nada más que el hecho de que es una persona? ¿por qué no resulta igual de sencillo amar nuestro cuerpo?

Todos los cuerpos son hermosos, todos los cuerpos son igual de valiosos y, más importante, todos los cuerpos merecen amor, empezando por el amor propio.