Normalmente se considera que el Movimiento LGBT comenzó en 1969 tras los disturbios de Stonewall y desde entonces se ha buscado la igualdad y erradicación de la discriminación. Si bien hemos logrado avances significativos, aún queda mucho camino por recorrer.

El haber sido desde pequeño alguien con un lado femenino muuuy desarrollado siempre trajo consigo la típica pregunta “¿eres gay?” y ser señalado y saber que decían a mis espaldas que era gay, afortunadamente nunca fui discriminado o violentado por serlo, al menos no durante mi infancia y adolescencia. Por supuesto que todo lo anterior y el no poder aceptarme causaron mucha inseguridad en mí (baja autoestima, desórdenes alimenticios, etc.).

Cuando me atreví a salir del clóset (fue porque me gustaba mucho un chico) fue cuando empecé a empoderarme, sobre todo por el apoyo que me dieron mis amigos. Y fue cuando mi familia mostró apoyo, respeto y amor incondicional cuando mi seguridad estaba en la cima del mundo.

Sin embargo, hoy en día la discriminación es tan común que diario veo memes homofóbicos o transfóbicos (con varios “me divierte”), gente que utiliza expresiones como “no seas joto/puto/maricón” pero “no lo hace refiriéndose a los homosexuales” (al parecer ahora todos son la RAE para poder cambiar el significado de las palabras), trabajadores de espacios públicos que te ven feo por utilizar ropa “gay” o por ser muy femenino; y lo peor de todo: la discriminación dentro de la comunidad LGBT, lo que implica transfobia, rechazo de homosexuales masculinos hacia los femeninos porque “ser gay no es malo, pero no hay que ser obvios/jotitas”, entre muchos otros; lo que encuentro incoherente porque si queremos que el resto de la sociedad sea inclusiva deberíamos empezar por serlo nosotros.

Y es que es muy fácil señalar y burlarse de alguien sin darnos cuenta de que el tener sobrepeso o peso bajo, el ser alguien que no cumple con los estándares de belleza, el ser de estatura baja, tener poco cabello, el color de piel y una lista interminable son razones de discriminación.

Siento que el ser alguien que ha sufrido discriminación, debido a su orientación sexual, me ha hecho alguien mucho más consciente de mi entorno. Esto no quiere decir que me considere un santo y que jamás haya discriminado, lo que sí pretendo es que en un corto plazo TODOS comprendan la importancia de erradicar la discriminación. Afortunadamente me convertí en un joven homosexual muy seguro, desafortunadamente no todos tienen el mismo final.

El reto por erradicar la discriminación puede parecer imposible. Sin embargo, acciones como erradicar palabras homofóbicas de nuestro vocabulario, educarnos (ya sea leyendo información de una fuente confiable o acercándose a alguien que tenga conocimiento del tema), o denunciar y no permitir actos de violencia y discriminación en nuestro entorno sí está en nuestras manos impedirlo y con ello ya estaremos haciendo un cambio bastante grande.